Lo que callan los miedos
Tengo miedo a la oscuridad...
Pero si tuviera un mísero gramo de valentía, te diría que en realidad...
Le tengo miedo a que me conozcas como yo me conozco, que abrigues que mi silencio o comentarios fuera de lugar son para ocultar lo que realmente pienso.
Que veas que mi sonrisa está sostenida por cuerdas que cuando nadie me ve me estrangulan y cuando mi corazón no aguanta más salen a borbotones las lágrimas que no te pude llorar.
Tengo miedo de que te quedes aquí lo suficiente como para notar que mi risa deja de tener eco y que me darían un Oscar si no fuera porque a veces me salgo del papel que me he creado.
Que no soy más que una caja de inseguridades y que todos los días considero marcharme porque no quiero depender de nadie.
Tengo miedo a dar demasiado porque siempre me lo acaban quitando, o dar poco porque no sé dónde está la medida.
Tengo miedo a que veas que mi espalda se empieza a curvar al final del día, que en mi cabeza hay tantos nudos que en ocasiones es imposible mantenerla erguida y que desde el ángulo en el que me miras no me sienta tan bonita.
Que pases tus manos por mi cuerpo y toques los vértices de mis inseguridades.
Que la mayoría de los días no puedo salir de la cama, soy el monstruo del armario que puede arrastrarte al abismo de la locura. No quiero ser tu espejo.
Tengo miedo de que me mires a los ojos y que te pierdas en mi vacío o que lo hagas y te deslumbre con mi brillo.
De que me mires demasiado y veas una antología mía escrita, una serie de prejuicios autoinfligidos.
Tengo miedo a que veas mis tempestades porque soy Tsunami y tu Irosima , soy un vaso lleno que cuando la lluvia lo colme mis pensamientos caerán en tus manos.
No me lo perdonaría, el infligirte un mínimo de daño. Tengo miedo de que no puedas soportarlo y que te sientas anclado.
Tengo miedo de que me veas más carga que persona, como más inconveniente que compañía, como más "esto no vale la pena" que triunfo y tengo miedo de que veas que yo tampoco pienso que lo valga.
Tengo miedo de que me veas fría y que mi cariño sea de la beneficencia, que escasee mi calor y mi fuego, tengo miedo de que te des cuenta de que carezco porque un día me lo robaron, no la capacidad sino la necesidad de darlo.
Por eso no tengo ni un mísero gramo de valentía para decirte mis miedos, porque el tiempo es algo que no vuelve.
Así que, si me preguntas que a qué le tengo miedo...
Tengo miedo a la oscuridad...................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario