Hoy no voy a tratar el tema del conformismo romántico, comentaré un tema que ya sabes pero que quiero ver si en tu vida de filósofo observador amante del raciocinio, te has dado cuenta y poner ejemplos que se te vengan a la cabeza.
En un primer término mencionar que siempre ha habido una diferenciación de géneros por colores, cosas, aficiones, aspecto físico...
Ahora, venimos rompiendo esquemas estas nuevas generaciones, hemos dejado de vestir como nuestro género socialmente nos dicta, hemos dejado de actuar como señoritas o caballeros, ahora somos andróginos, y estamos desdibujando los límites de la feminidad y la masculinidad.
Que pena que no escucháramos antes a la futurista Simone de Beabour, mujer muy inteligente que en su libro “El Segundo sexo” nos deja claro con evidencias que la feminidad no existe, es un término abstracto acuñado para diferenciar y menospreciar el sexo femenino, que fuera de lo biológico no es más que un constructo social.
Con esto no quiero decir que las personas por tener vagina son mujeres, uno es lo que se siente, pero y dejo esto en el aire ¿No es machista el hecho de pensar que por querer ser mujer tengo que actuar de una manera o vestir de la otra?
Es algo que he pensado mucho. Por seguir algún canon de belleza “femenino” intentando lograr mi encumbrada feminidad, ¿estoy siendo un eslabón más del menosprecio del género?
Esto lo dejo en el aire, aún no me he informado bien del tema y quiero hacerlo antes de tratarlo.
Dicho esto, en segundo término, me centraré en la diferenciación conductual.
Hablemos primero de de la mujer femenina ¿Qué se espera de ella?
Aclarar que siempre se siente la presión de seguir los esquemas sociales, porque sí no, no somos aceptados y al ser seres sociales necesitamos de ese apoyo.
En la etapa natal, observamos ya la diferenciación, solo física, ponemos pendientes y vestimos con vestidos rosas a nuestras queridas “princesitas”. Pero aún no la tratamos como mujer. Es en la primera infancia cuando empezamos a corregir los comportamientos, decimos, no hagas esto no hagas lo otro, todo para que se comporte en sociedad. Pero no sé si te has dado cuenta de que corregimos comportamientos masculinos en las mujeres, no te sientes con las piernas abiertas, no grites así, estos juguetes no, ¿Por qué no te arreglas el pelo?, no te pongas esta ropa no es femenina...
Todo acuñado con la temible frase “No es de señoritas”.
Cuántas veces me habrán dicho eso de pequeña, incontables.
Me rechinaba dentro de la cabeza, como un disco rayado.
En el ámbito afectivo, a las mujeres les decimos que tienen que ser: cariñosas, amables, complacientes, sumisas... Muebles, básicamente.
Y cuando crecemos, se espera lo mismo, socialmente ya estamos preparadas para ser un sirviente, o un florero, lo que le convenga al hombre.
Es horrible.
Para el hombre más de lo mismo, pero le corregimos los comportamientos femeninos y le inculcamos sentimientos de supremacía y protección.
Un hombre no debe sentir, un hombre no llora.
En este punto vengo a comentar un hallazgo conductual.
No os preguntáis porqué los niños son más agresivos que las niñas. Seguramente sí y pensarás que es la educación que les han dado según su género, piensas bien. Pero va más allá de esto.
Ya que a las mujeres se les enseña que tienen que ser cariñosas y delicadas, entre ellas se dan abrazos y besos. Se regalan dibujos, pulseras de la amistad... Dejan florecer sus sentimientos.
Mientras que a los niños se les ha dicho que no pueden ser así, tienen que obedecer al papel del protector, por lo que no pueden enseñar ni una micra de sus sentimientos.
Estos están reprimidos en el interior, intentando salir a borbotones.
Es por esto, que al no tener contacto físico, lo buscan pegando, intentan sentir a la otra persona y es la única manera de demostrar su amor.
Solo hay que ver las peleas de hombres, que parece que se van a comer a besos, siempre lo he encontrado muy sexual.
Cuando son más mayores, cualquier hombre no sabe expresar sus sentimientos o no tienen la capacidad de ponerse en el lugar de otro. Somos personas, no animales.
Si seguimos alimentando a este monstruo va a ser fatal, todos somos un poco hombres o un poco mujeres, los géneros los encuentro maneras de ser, personalidades.
Bueno, realmente, ¿existe la personalidad? ¿Cómo cuantifícalos esto? ¿Cómo sabes si tienes más personalidad que otra persona?
La mujer lo tiene muy difícil en esta sociedad por culpa del patriarcado, pero, ¿De dónde sale este patriarcado? De hombres educados en el machismo y no en la igualdad, en el feminismo. Por lo que, ¿Es la culpa del hombre la opresión de la mujer? No, es de la educación de ese hombre, como Platón decía, un hombre nace bueno, puro, pero las otras personas corrompen su alma.
Cualquier pregunta que hagas sobre cómo cambiar algo en la sociedad siempre le acompaña la misma respuesta, la educación.
¿Qué piensas?