miércoles, 27 de enero de 2021

Dejo esto por aquí... parte 5

Soy mi peor enemigo.


La conformidad es uno de los pecados capitales

no porque lo diga una deidad, lo dice la voz de la experiencia,

esa que atormenta y enseña.

Esta misma me hizo darme cuenta de que la soledad realmente mata,

 solo cuando piensas que nadie está hecho para estar a tu lado

o bien tú no estás hecho para ser parte de algo.

Pero te acostumbras,

no lo piensas, no tienes dudas,

nadie besa tu frente y no sabes qué es la teoría del porche.

Realmente la experiencia mata y la ignorancia es feliz,

es una envidia tóxica que pelea dentro de mi.

Así que busco lo que no encuentro 

y encuentro lo que no busco,

porque cuando caiga en la cuenta de que 

lo que hago no me llena que no siento compañía en este engaño,

solo quiero a alguien que se siente en mi vacío cuando quiera huir.

Que cuando ese manto negro aparezca

y arranque las flores de la primavera,

descuelgue las estrellas del cielo,

ahogue los mares profundos de mi mente,

y arrase la luz que pueda albergar...

necesito alguien que sea mi última vela encendida,

mi miedo disfrazado de esperanza

la voz de la experiencia.

Pero como he dicho, me he acostumbrado a la soledad,

no necesito una estrella que me guía,

yo soy la noche y la ausencia de luz.

Soy la semillas,

el principio físico que rige la atracción de las mareas.

Soy lo que soy,

el silencio que guarda tormentas,

el grito ahogado de mis propios miedos

mi compañía más preciada,

el congreso y el senado de mi cuerpo

y mi peor enemigo.

Soy y seré la ignorancia misma.

jueves, 21 de enero de 2021

Dejo esto por aquí... Parte 4

La danza de la muerte.

Una noche quedé con la muerte sin saberlo 
hacía bailar hasta al fuego y colgado llevaba un velo.
Me dijo que llevaba un tiempo vagando sola 
por bares de mal a muerte 
y pedía siempre 
un vaso de almas solitarias 
para beber de su sexo.
No quería volver al infierno,
pobre de esta, 
no sabía que vivía en uno.
Su calor atraía mi alma de la misma manera
que lo hace la luna a las mareas.
Quería quererme 
pero la muerte también tiene sus propios demonios
y yo le recordaba a uno.
Arrastraba sus piernas de cansancio
de llevar atado pesos del pasado,
no se le veía un futuro claro.
La muerte se enamoró de mí,
esa noche las estrellas se acercaron
para ver aquello que nunca presagiaron.
Y mientras danzaban de alegría
la muerte desapareció.
Yo pensaba que volvería,
pero hoy en día,
me han dicho mis demonios 
que la han visto sentada en su trono de hierro
de la mano de la lujuria, ni siquiera sabe quién es ella.
Lo que no sabe la muerte es que yo la veo sin ojos y la llamo sin voz.
En cuanto a mí,
pensaba que nada era real,
igual vivía en su infierno y comía de las entrañas de la incertidumbre.
Pero me di cuenta de que es mi historia y de que yo la cuento.
Se que algún día volverá,
pero voy a acompañarme de la vida
hasta que la muerte venga.



Dejo esto por aquí... Parte 3

 Para mí

Me conozco, sé qué clase de persona soy.

Sé que soy de esas personas sencillas que con poco se colma.

Que sí algo entra en mi vida solo es para que sume, pero que nunca, ni cuando no esté, reste.

Soy de las que observa y calla, de las que te auguran un buen futuro si las escuchas.

Reconozco el arte cuando lo veo, pero aún así soy demasiado incrédula como para comprar una réplica.

Soy de ese tipo de personas que mira por la ventana cuando te vas.

De las que besa tu frente y no es sexual.

Construyo un refugio para las personas, pero no para mí.

Por eso sé que soy ese tipo de persona.

Compro el oro, ese que se piensa que es cobre, porque a mí ya me vendieron esa mentira.

Sé que no necesito cuentos para dormir contigo, me das más que nadie porque nadie siempre me vendió su humo. Sé que no voy a reconocerlo, pero es mejor así, porque el destino así lo quiso y no me malinterpretes, no soy de ese tipo de personas, pero sí de las que busca un refugio en estos tiempos de locura tan sarcástica.

Se que siempre voy a ser así, me conozco y cambio lo que no me gusta, el problema es que no tengo tanta potestad ante tu persona, tampoco la quiero, sé que no eres ese tipo de persona. 

También sé que no eres ese tipo de gente que masculla mirando al suelo, sé que eres de los que miran al cielo, disfrutan cada momento. Lo sé porque lo he visto, no hace falta que me lo digas, te conozco y me conoces, quizá somos tan iguales que no queremos verlo. Porque, quién cuestiona la persona que es si no comete un juicio moral?

El problema es que sé que no es el momento pero si ese tipo de persona, esa de las que no hay muchas.

Soy ese, ese tipo de persona que te coge de la mano y busca tu aprobación con una sonrisa, sé que eres de los que besas mi hombro cuando duermo.

Se quién eres, ya te conozco, el problema es que renuncias a ver lo que yo veo, lo entiendo, soy ese tipo de persona.

Nunca estarás, por ahora, me he hecho a la idea, por eso y por muchas otras razones, sé el tipo de persona que somos.

El problema es que he encontrado a alguien que se gira para verme ir, que no tiene miedo a romper su coraza y unir sus cadenas con las mías.

No quiero sonar como ese tipo de personas, no me malinterpretes.

Solo quería decirte que he encontrado a esa persona, me he encontrado a mí, es lo único que importa.

Dejo esto por aquí... Parte 2

No voy a leer ese libro
No voy a leer ese libro, ¿Es que acaso no lo ves?
Está ajado, es viejo y huele a humedad.
La cubierta tiene un aspecto tan descuidado y ni siquiera me gusta el color.
No voy a leer ese libro, por qué leer ese libro cuando hay otros de colores vibrantes y con sus títulos escritos con oro egipcio.
Por qué leer la sinopsis sí no pienso leer el libro.
No me puede ofrecer nada.
No voy a leer este libro.
Ha estado mucho tiempo en la estantería, no sé ni cómo llegó ahí.
Los años lo han hecho curvarse y la gente que lo ha leído ha doblado tanto su lomo que ahora está agrietado, si lo leyera este se desintegraría.
No voy a leer este libro aunque sea la historia más conmovedora que hará que vea la vida de otra manera.
No voy a leer este libro, seguro que al abrirlo salen los gusanos que seguramente el libro que no voy a leer tenga en su interior.
Aunque me digas que voy a sentirme comprendida con este libro que no lo voy a leer.
Déjame decirte que no voy a leerte, como mucho lo utilizaré como pisapapeles o leña para quemar en mi fuego, solo servirás para darme calor, por qué leerte no pienso hacerlo.
Porqué esforzarme en leer un libro que seguramente no me guste, está amarillo y es grande, que pereza leer tanto hay otros más fáciles, seguro que las letras están borradas y seguro que no representa nada, serán palabras vacías creando un universo lleno de mentiras.
No me va a gustar este libro porque seguro que uno parecido he leído. Ningún sentimiento hará que aflore en mi, porque esto ya lo he sentido, no va a llenarme este libro que no he leído.
Leeré la primera página, es distinto, huele a polvo y es antiguo, pero como antiguo es sabio, tiene alma, este libro que no he leído.
Cuenta cosas que no he conocido y me siento identificada con este libro que no termino.
Si es cierto que es distinto, me ha enamorado la manera en la que está escrito y he empezado a ver bonito lo deteriorado de este manuscrito. 
Ha surgido un problema en este libro que no termino, siento que el final, tan predecible, no me va a gustar, esto ya lo he vivido, no quiero terminar este libro que al principio no quería ni mirar.
Vuelve a su estantería el libro que no quería. Reposa tranquilo sabiendo que algún día será leído. O puede que desaparezca, pero el sabía, que es un libro que no quería ser leído. 
Atormentado me siento, ahora quiero saber el final, del libro que un día no quise terminar. Leí el de seda y predije toda la senda. 
Abro el libro y no acostumbrado a ese jaspeado corto mis yemas con un raspado. El libro es el mismo no ha cambiado.
Me sumerjo en su historia
Es distinto, no ha llenado un vacío, pero sí que ha creado un infinito río. Este libro que no quería yo leer por el hecho de no parecer lo que es.

Dejo esto por aquí... Parte 1

 Lo que callan los miedos

Tengo miedo a la oscuridad...

Pero si tuviera un mísero gramo de valentía, te diría que en realidad... 

Le tengo miedo a que me conozcas como yo me conozco, que abrigues que mi silencio o comentarios fuera de lugar son para ocultar lo que realmente pienso.

Que veas que mi sonrisa está sostenida por cuerdas que cuando nadie me ve me estrangulan  y cuando mi corazón no aguanta más salen a borbotones las lágrimas que no te pude llorar.

Tengo miedo de que te quedes aquí lo suficiente como para notar que mi risa deja de tener eco y que me darían un Oscar si no fuera porque a veces me salgo del papel que me he creado.

Que no soy más que una caja de inseguridades y que todos los días considero marcharme porque no quiero depender de nadie.

Tengo miedo a dar demasiado porque siempre me lo acaban quitando, o dar poco porque no sé dónde está la medida.

Tengo miedo a que veas que mi espalda se empieza a curvar al final del día, que en mi cabeza hay tantos nudos que en ocasiones es imposible mantenerla erguida y que desde el ángulo en el que me miras no me sienta tan bonita.

Que pases tus manos por mi cuerpo y toques los vértices de mis inseguridades.

Que la mayoría de los días no puedo salir de la cama, soy el monstruo del armario que puede arrastrarte al abismo de la locura. No quiero ser tu espejo.

Tengo miedo de que me mires a los ojos y que te pierdas en mi vacío o que lo hagas y te deslumbre con mi brillo.

De que me mires demasiado y veas una antología mía escrita, una serie de prejuicios autoinfligidos.

Tengo miedo a que veas mis tempestades porque soy Tsunami y tu Irosima , soy un vaso lleno que cuando la lluvia lo colme mis pensamientos caerán en tus manos.

No me lo perdonaría, el infligirte un mínimo de daño. Tengo miedo de que no puedas soportarlo y que te sientas anclado.


Tengo miedo de que me veas más carga que persona, como más inconveniente que compañía, como más "esto no vale la pena" que triunfo y tengo miedo de que veas que yo tampoco pienso que lo valga.

Tengo miedo de que me veas fría y que mi cariño sea de la beneficencia, que escasee mi calor y mi fuego, tengo miedo de que te des cuenta de que carezco porque un día me lo robaron, no la capacidad sino la necesidad de darlo.

Por eso no tengo ni un mísero gramo de valentía para decirte mis miedos, porque el tiempo es algo que no vuelve.

Así que, si me preguntas que a qué le tengo miedo...

Tengo miedo a la oscuridad...................................



sábado, 2 de enero de 2021

Diferencias conductuales respecto al sexo biológico



Hoy no voy a tratar el tema del conformismo romántico, comentaré un tema que ya sabes pero que quiero ver si en tu vida de filósofo observador amante del raciocinio, te has dado cuenta y poner ejemplos que se te vengan a la cabeza.

En un primer término mencionar que siempre ha habido una diferenciación de géneros por colores, cosas, aficiones, aspecto físico...

Ahora, venimos rompiendo esquemas estas nuevas generaciones, hemos dejado de vestir como nuestro género socialmente nos dicta, hemos dejado de actuar como señoritas o caballeros, ahora somos andróginos, y estamos desdibujando los límites de la feminidad y la masculinidad.

Que pena que no escucháramos antes a la futurista Simone de Beabour, mujer muy inteligente que en su libro “El Segundo sexo” nos deja claro con evidencias que la feminidad no existe, es un término abstracto acuñado para diferenciar y menospreciar el sexo femenino, que fuera de lo biológico no es más que un constructo social. 

Con esto no quiero decir que las personas por tener vagina son mujeres, uno es lo que se siente, pero y dejo esto en el aire ¿No es machista el hecho de pensar que por querer ser mujer tengo que actuar de una manera o vestir de la otra? 

Es algo que he pensado mucho. Por seguir algún canon de belleza “femenino” intentando lograr mi encumbrada feminidad, ¿estoy siendo un eslabón más del menosprecio del género?

Esto lo dejo en el aire, aún no me he informado bien del tema y quiero hacerlo antes de tratarlo.

Dicho esto, en segundo término, me centraré en la diferenciación conductual.

Hablemos primero de de la mujer femenina ¿Qué se espera de ella?

Aclarar que siempre se siente la presión de seguir los esquemas sociales, porque sí no, no somos aceptados y al ser seres sociales necesitamos de ese apoyo.

En la etapa natal, observamos ya la diferenciación, solo física, ponemos pendientes y vestimos con vestidos rosas a nuestras queridas “princesitas”. Pero aún no la tratamos como mujer. Es en la primera infancia cuando empezamos a corregir los comportamientos, decimos, no hagas esto no hagas lo otro, todo para que se comporte en sociedad. Pero no sé si te has dado cuenta de que corregimos comportamientos masculinos en las mujeres, no te sientes con las piernas abiertas, no grites así, estos juguetes no, ¿Por qué no te arreglas el pelo?, no te pongas esta ropa no es femenina...

Todo acuñado con la temible frase “No es de señoritas”.

Cuántas veces me habrán dicho eso de pequeña, incontables.

Me rechinaba dentro de la cabeza, como un disco rayado. 

En el ámbito afectivo, a las mujeres les decimos que tienen que ser: cariñosas, amables, complacientes, sumisas... Muebles, básicamente.

Y cuando crecemos, se espera lo mismo, socialmente ya estamos preparadas para ser un sirviente, o un florero, lo que le convenga al hombre.

Es horrible.

Para el hombre más de lo mismo, pero le corregimos los comportamientos femeninos y le inculcamos sentimientos de supremacía y protección.

Un hombre no debe sentir, un hombre no llora.

En este punto vengo a comentar un hallazgo conductual.

No os preguntáis porqué los niños son más agresivos que las niñas. Seguramente sí y pensarás que es la educación que les han dado según su género, piensas bien. Pero va más allá de esto.

Ya que a las mujeres se les enseña que tienen que ser cariñosas y delicadas, entre ellas se dan abrazos y besos. Se regalan dibujos, pulseras de la amistad... Dejan florecer sus sentimientos.

Mientras que a los niños se les ha dicho que no pueden ser así, tienen que obedecer al papel del protector, por lo que no pueden enseñar ni una micra de sus sentimientos.

Estos están reprimidos en el interior, intentando salir a borbotones.

Es por esto, que al no tener contacto físico, lo buscan pegando, intentan sentir a la otra persona y es la única manera de demostrar su amor.

Solo hay que ver las peleas de hombres, que parece que se van a comer a besos, siempre lo he encontrado muy sexual.

Cuando son más mayores, cualquier hombre no sabe expresar sus sentimientos o no tienen la capacidad de ponerse en el lugar de otro. Somos personas, no animales.

Si seguimos alimentando a este monstruo va a ser fatal, todos somos un poco hombres o un poco mujeres, los géneros los encuentro maneras de ser, personalidades. 

Bueno, realmente, ¿existe la personalidad? ¿Cómo cuantifícalos esto? ¿Cómo sabes si tienes más personalidad que otra persona?

La mujer lo tiene muy difícil en esta sociedad por culpa del patriarcado, pero, ¿De dónde sale este patriarcado? De hombres educados en el machismo y no en la igualdad, en el feminismo. Por lo que, ¿Es la culpa del hombre la opresión de la mujer? No, es de la educación de ese hombre, como Platón decía, un hombre nace bueno, puro, pero las otras personas corrompen su alma.

Cualquier pregunta que hagas sobre cómo cambiar algo en la sociedad siempre le acompaña la misma respuesta, la educación.

¿Qué piensas?

Libre elección en el capitalismo: ¿Para quién nos maquillamos?

  M uchas veces hemos escuchado el motivador discurso de: "Yo no me maquillo para gustar a los hombres, me maquillo para verme yo guapa...

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