Soy mi peor enemigo.
La conformidad es uno de los pecados capitales
no porque lo diga una deidad, lo dice la voz de la experiencia,
esa que atormenta y enseña.
Esta misma me hizo darme cuenta de que la soledad realmente mata,
solo cuando piensas que nadie está hecho para estar a tu lado
o bien tú no estás hecho para ser parte de algo.
Pero te acostumbras,
no lo piensas, no tienes dudas,
nadie besa tu frente y no sabes qué es la teoría del porche.
Realmente la experiencia mata y la ignorancia es feliz,
es una envidia tóxica que pelea dentro de mi.
Así que busco lo que no encuentro
y encuentro lo que no busco,
porque cuando caiga en la cuenta de que
lo que hago no me llena que no siento compañía en este engaño,
solo quiero a alguien que se siente en mi vacío cuando quiera huir.
Que cuando ese manto negro aparezca
y arranque las flores de la primavera,
descuelgue las estrellas del cielo,
ahogue los mares profundos de mi mente,
y arrase la luz que pueda albergar...
necesito alguien que sea mi última vela encendida,
mi miedo disfrazado de esperanza
la voz de la experiencia.
Pero como he dicho, me he acostumbrado a la soledad,
no necesito una estrella que me guía,
yo soy la noche y la ausencia de luz.
Soy la semillas,
el principio físico que rige la atracción de las mareas.
Soy lo que soy,
el silencio que guarda tormentas,
el grito ahogado de mis propios miedos
mi compañía más preciada,
el congreso y el senado de mi cuerpo
y mi peor enemigo.
Soy y seré la ignorancia misma.
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